Los adolescentes no suelen mostrar sus problemas del mismo modo que lo hacemos los adultos. En parte, puede estar relacionado con las dificultades que tienen los jóvenes para gestionar sus emociones.
Es una etapa en la que aparecen nuevos problemas o se hacen más evidentes aquellos que ya existían en la infancia.
Los adolescentes se enfrentan a nuevos retos, como es la adaptación personal dentro de un sistema social con sus iguales o su nueva imagen corporal.
Estos cambios o retos no siempre son sencillos de entender tanto para el propio adolescente como para su familia o entorno escolar. Y como consecuencia, pueden aparecer nuevos problemas:
- Bajada del rendimiento escolar
- Problemas de comportamiento
- Falta de autoestima
- Problemas de sueño
- Tristeza
- Miedos
- Mentiras
- Retraimiento excesivo y fobia social
- Trastornos de la alimentación
- Adicción a las nuevas tecnologías
- Abuso de sustancias
- Ideas suicidas.
